El Puente de Calderón fue construido en el siglo XVII, entre los años de 1670 y 1672. Dicho puente se edificó sobre el Río Colorado, el cual pasa cerca del poblado de Zapotlanejo.
Esta obra fue de gran utilidad en aquella época dado que facilitó grandemente el comercio entre México y Guadalajara por la ruta de Zacatecas. El puente tiene una extensión de 60 metros de largo por 7.15 metros de ancho, sin incluir el antepecho o barandilla de protección, que está formada por grandes bloques de cantera labrada y enlazados unos a otros de una manera muy peculiar.
En noviembre de 1810 el ejército del generalísimo Don Miguel Hidalgo y Costilla se había replegado hacia la región del Bajío. En este mismo mes las tropas insurgentes entraron a la ciudad de Guadalajara, donde posteriormente seria abolida la esclavitud en México.
Tener el control del camino que conectaba en aquel entonces la ciudad de México con Guadalajara, era primordial para ambos bandos en contienda, por lo que Calleja, que pretendía terminar por completo con los rebeldes, resolvió tras una entrevista con el virrey Francisco Javier Venegas de Saavedra avanzar sobre Guadalajara y cortar de tajo la insurrección.
Poco antes los insurgentes recibieron la noticia de que el coronel Mier fue derrotado por los realistas, y de que el cura de Ahualulco José María Mercado había tomado el puerto de San Blas, en el actual estado de Nayarit. Abasolo y Allende organizaron en Guadalajara al ejército disponible, integrado por 3.400 hombres entrenados y 1.200 fusiles útiles, unos cien mil hombres sin orden ni preparación, de los cuales 20 mil eran jinetes, todos mal armados, y una artillería formada por 95 cañones. Para suplir la falta de armamento, en Guadalajara construyeron cohetes con puntas metálicas y granadas de mano para ser lanzadas con hondas. Antes de la batalla, los jefes insurgentes discutieron sobre la estrategia. Hidalgo había decidido no presentar batalla dentro de la ciudad. Aceptando el parecer del cura, los insurgentes salieron de la ciudad entre el 14 y el 16 de enero hasta el campo raso cercano al puente.
Hidalgo ordenó a Allende organizar al ejército de la siguiente manera: la artillería bajo la dirección del General José Antonio Torres, la caballería a cargo de Mariano Abasolo y las reservas las dirigió el propio Miguel Hidalgo; el General en jefe de la batalla fue Ignacio Allende.

La batalla comenzó la mañana del 17 y en principio los insurgentes iban triunfando. A pesar de las diferencias de armamento, los rebeldes mexicanos estuvieron a punto de derrotar a las fuerzas virreinales. Sin embargo, los insurgentes se confundieron y desesperaron por la explosión de una granada española en las municiones mexicanas. Aquella explosión destruyó gran parte de la artillería mexicana, lo que en primera instancia redujo las pocas municiones insurgentes, causó pánico entre los soldados y creó un incendio que les impidió toda buena visibilidad sobre el enemigo, misma que creó una ola de desesperación y terror entre los insurgentes, que se dieron a la fuga. Los monárquicos españoles sacaron provecho de eso y se dedicaron a perseguir al enemigo que huía abandonando hombres y pertrechos. La batalla terminó a las seis horas de haber comenzado.
Los insurgentes huyeron hacia el norte, y en la hacienda del Pabellón, Aguascalientes, Hidalgo fue despojado del mando militar en favor de Allende; pero en el resto del camino es tratado como prisionero.
En marzo recibieron la invitación del cacique texano Ignacio Elizondo para reunirse con ellos en las Norias de Baján, Coahuila, para comprar armamento en los Estados Unidos de América. El 21 de marzo los insurgentes llegaron a Acatita de Baján. Primero llegó una carroza con Allende, Aldama, Jiménez e Indalecio, hijo de Allende. Elizondo los recibe, y acto seguido, los captura. Tiempo después llegó el contingente de Abasolo, que es detenido por realistas. Al final llegó Hidalgo a caballo, Elizondo se encargó personalmente de recibirlo, y poco después es aprehendido. Los prisioneros son llevados a Chihuahua, donde se les realizaron juicios sumarios. Allende, Aldama y Jiménez fueron fusilados el 26 de junio, Hidalgo el 30 de julio y Abasolo fue condenado a prisión perpetua en Cádiz, España, donde murió en 1816.
En 1932 el Puente de Calderón fue declarado monumento histórico. En una de las barandillas del puente está una inscripción alusiva a la batalla que dice: "Aquí el 17 de enero de 1811 la suerte fue adversa al Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla y, al Generalísimo Ignacio Allende".
(fuentes: http://www.informador.com.mx/suplementos/2009/69723/6/historico-puente-de-calderon.htm y http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Puente_de_Calder%C3%B3n, foto: R. Perez www.informador.com.mx)
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