A poco de que se inaugure el Puente atirantado de Guadalajara, personal que participó en la obra revela que durante las pruebas el puente se movió cinco centímetros, lo cual representa un riesgo grave pues consideran que pudo haber daño estructural interno que ponga en riesgo a los usuarios de la obra.
Relatan que sus superiores les pidieron no revelar el resultado de las pruebas (fuente: http://www.oem.com.mx/eloccidental/notas/n1934215.htm).
En lugar de realizar más estudios y quizá iniciar la reconstrucción de lo que pudiese haber resultado dañado, el Gobierno del Estado se prepara para un concierto que costará más de un millon de pesos para inaugurar la obra.
Resulta muy triste que una obra realizada más por adorno que por necesidad (se pudo construir un puente normal, pero los encargados argumentaban que se vería "muy feo"), y que además parece no haber sido construido de manera adecuada, lleve el nombre de un Ingeniero, así, con mayúscula, como Jorge Matute Remus, quien fuera fundador de lo que hoy es el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierias, logró el suministro de agua potable desde el Lago de Chapala hasta la Ciudad, movió el edificio de Telefonos de México sin detener su funcionamiento, obra en su momento reconocida internacionalmente; un Ingeniero pues que hacía obras importantes para beneficio de la ciudad, y no obras de relumbron inauguradas sin precaución.
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