martes, 2 de agosto de 2011

Heroismo televisivo

El presidente de Venezuela, Hugo Chavez, apareció de nuevo, como es costumbre, en televisión, ahora mostrando su "nuevo look", cabello a rapa, producto de la caida de cabello que le provoca la quimioterapia.
Su reallity show me parece una grosería, eso de salir casi diario a que la gente lo vea como combate contra el cáncer como un héroe de leyenda probando con ello que está tocado por los dioses para conducir el destino de Venezuela por siempre, y hacer esas apariciones justo cuando se acercan elecciones donde va por otro mandato.
No es la única persona que tiene que pasar por ello, y seguramente en mismo Caracas debe haber entre 3mil y 6mil personas (si no es que más) con cáncer, muchas pasando por manifestaciones más fuertes de la enfermedad y sin la posibilidad de poder viajar como Chavez a Cuba, Brasil o donde sea necesario para tratarse, ni tienen todo un equipo de especialistas y farmacias a su disposición para surtir de inmediato lo que se necesite.
Esas personas no solo sufren el martirio de la enfermedad, sino que deben además sufrir el que el gobierno de Chavez no ponga a disposición de cualquier enfermo de cancer los medios que si están a disposición del mandatario.
Que Chavez salga en la tele mostrando al mundo su increible lucha contra el cáncer, buscando con eso cubrirse de un aura de pureza y heroísmo unicos que le hagan aparecer como un elegido, alguien especial más allá de cualquier resistencia humana, es un insulto para los miles de personas que también tienen que pasar por eso, y lo hacen muchas veces además en la soledad, la indiferencia y la pobreza.
Por supuesto que no quiero tampoco argumentar que lo de Chavez es una gripita. Una enfermedad así nunca es algo menor. Lo que molesta aquí es el uso mediático de la enfermedad para generar simpatía, algo similar a lo que ocurre con Televisa y patrocinadores cuando al exponer en televisión los casos más patéticos de discapacidad física o mental (y aqui uso el término patético no en forma peyorativa, sino en el sentido de impactante y que provoca una pena o tristeza extrema) para erigirse como una empresa bienhechora que sólo busca el bien común sin esperar nada a cambio (claro, solo mencionar infinidad de veces a los benditos patrocinadores). Me recuerda también el espectaculo, igualmente patético del Vaticano mostrando al anterior Papa por la ventana moribundo casi a modo de marioneta para complacer a los millones de personas que se preocupaban más por presumir que vieron al Papa en vivo que por la salud de una persona enferma (el Vaticanó argumentó que salir era la voluntad del Papa, pero nadie con algo de humanidad se hubiese prestado a tal espectáculo, aún siendo voluntad del enfermo).
Seguramente Chavez no escogió tener cáncer, ni lo programó convenientemente en visperas del periodo electoral (aunque si fuera un poco conspiracionista se me ocurriría que sí, y que seguramente uso HAARP para provocarlo). Sin embargo si escoge salir a los medios a mostrar el minuto a minuto de su viacrucis rumbo a la santidad bolivariana, permitiendo que sus seguidores hagan uso del fenómeno como una prueba de su valor único y resistencia sobrehumana.
No debemos olvidar que como el presidente Chavez existen desafortunadamente miles de casos en todos lados, incluido México, muchos de ellos sin el apoyo médico o económico que se requiere para su tratamiento o para los viáticos de pacientes y familiares que los acompañan cuando deben viajar para conseguir tratamiento, teniendo que dormir con frecuencia en las salas de hospitales comiendo lo poco que se consiga.
La batalla contra el cáncer debe ser algo dificil para Chavez, pero no se deben olvidar las demás personas que también están enfrentando esa lucha, no esperando que les den otro periodo presidencial al recuperarse, sino simplemente esperando al menos eso, recuperarse.

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